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Íberos, Fenicios y Romanos

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Íberos, Fenicios y Romanos

Las facies Ibérico Antiguo se constatan en los pequeños asentamientos de Camino de la Isla , arroyo de la Piedras y los Villares. En los dos primeros advertimos, aunque de manera escasa, la presencia de materiales cerámicos a mano de la última etapa prehistórica junto a las primeras cerámicas realizadas a torno, probablemente procedentes de la franja costera fenicia malagueña, en momentos de los siglos VII- VI antes de nuestra era.

Es destacable la documentación de un fragmento de borde de plato de barniz rojo (fenicio) en el camino de la Isla , cuya datación nos lleva a la primera mitad del siglo VI antes de nuestra era. La mayoría de los restos documentados se relacionan con funciones agrícolas (ánforas), según la buena composición de los suelos para una economía de cereal, vid y olivos.

Las facies Ibérico Pleno no la constatamos en Cuevas de San Marcos, aunque sí en sus inmediatas cercanías, caso del Cerro de la Mezquita , en el Pantano de Iznájar. La facies Iberorromana se manifiesta en el pequeño recinto fortificado (tipo torre) de Cerro Genil, con los materiales cerámicos característicos de la época al igual que en el Cerro de la Mezquita. Estos vestigios de cultura material reflejan la anexión de estas tierras por parte de Roma.

Con la conquista por parte de Roma de todo el territorio que antaño estuviese bajo el dominio cartaginés (a partir del 237 antes de nuestra era), en esta zona, como en el resto de la Bética , se integraba en el nuevo orden y dentro de sus posibilidades, fundamentalmente agrícolas, favorecerán la instalación de explotaciones dispersas que contribuirán al sostenimiento de la República y del Imperio. Efectivamente podemos, en base al reconocimiento superficial del suelo, advertir la existencia de al menos diez emplazamientos importantes diseminados y un núcleo de cierta entidad en lo que hoy es el casco urbano del pueblo, con dos necrópolis detectadas en sus inmediaciones, Los Toscares y Cerro de las Cruces.

Con la crisis del Imperio, a partir del siglo V, se inician una serie de oleadas de pueblos “bárbaros” que, con todo, nunca se traduce en una instalación masiva, sino todo lo contrario, debemos pensar que el componente germánico era mínimo, sobre todo en el sur. Un punto de influencia de ambas culturas, hispanorromana y visigoda, debió ser el yacimiento denominado la Fuente del Mármol, según se desprende del modo de enterrar a sus muertos, aunque posiblemente de momentos anteriores a la segunda mitad del siglo VI, dado que el norte de la provincia malagueña se constituyó como frontera durante los tres cuartos de siglo que duró la ocupación por los bizantinos de la franja costera mediterránea que va desde Cádiz hasta Cartagena, iniciada en el año 555 y definitivamente expulsados en el año 617.