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La Prehistoria

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La Prehistoria

Hubo un tiempo en el que el mar Bético cubría lo que ahora es Cuevas Idolo Oculadode San Marcos . Los fósiles de moluscos, erizos de mar y almejas lo confirman. Es durante el Cuaternario cuando el aspecto de la tierra es parecido a lo que hoy vemos.

La existencia de una importante vía fluvial representada por el río Genil y de una serie de hábitats cavernícolas de primer orden como la Cueva Belda , favorecieron la instalación de grupos humanos ya desde época prehistórica. Evidencias de estos grupos trashumantes, posiblemente la más antigua, se ha recogido en algunas terrazas del río. Son piezas talladas en sílex de mediano y gran tamaño, muescas, denticulados y raederas, que parecen guardar relación con el estilo y técnica del Paleolítico Inferior.

Con la llegada de la última glaciación, las cuevas se convierten en los lugares de habitación más frecuentes. Buen ejemplo de ello lo tenemos en la Cueva de Belda, en donde se detectó, en la realización de unos sondeos arqueológicos, un nivel Musteriense, que según uno de sus excavadores, posee una industria cuya técnica se encuentra en una fase intermedia entre las documentadas en la Cueva de las Grajas (Archidona), como más arcaica, y la de Carigüela (Granada), más evolucionada.

No existen evidencias, aunque tampoco hay estudios realizados al efecto, que indiquen una continuidad de la ocupación humana durante el Paleolítico Superior y el Epipaleolítico, circunstancia esta que no parece modificarse hasta posiblemente los momentos finales del Neolítico, en los que alguna comunidad se asentaría por estos lugares, como así lo demuestra la existencia de artefactos de este periodo que se han recuperado en un yacimiento al aire libre, algunas piezas en la Cueva Belda, y en lo que parece ser un enterramiento en cueva en el Bajo Montenegro.

Durante el Calcolítico y el Bronce se diversifican aún más los asentamientos y junto a la citada Cueva Belda, que cuenta con una potente ocupación para ambos periodos, se encuentran otros asentamientos localizados en la ladera sur de la sierra y junto al río, en lo que hoy es el Pantano de Iznájar. A excepción de la cueva, los yacimientos corresponden a zonas de necrópolis, con enterramientos en cista que han aparecido casualmente, bien por las labores agrícolas (Cista Tumbalobos) o por la acción de las aguas.